Este módulo está diseñado para pacientes y acompañantes. Navega por cada tema y conoce, de forma sencilla, qué parte del ojo se evalúa y por qué es importante.
El desarrollo visual ocurre principalmente durante los primeros 7 años de vida. Cualquier defecto refractivo o problema visual debe detectarse y corregirse antes de esa edad para evitar el ojo vago o ambliopía. Lo recomendable es que todo niño tenga un examen visual completo antes de cumplir el primer año.
Podemos imaginar el ojo como una casa de dos habitaciones. La habitación anterior incluye la córnea, la cámara anterior, el iris, la pupila y el cristalino. Varias enfermedades pueden afectar esta zona y alterar la visión.
Está compuesto por el humor vítreo, la retina y el nervio óptico. El nervio óptico funciona como un cable que lleva al cerebro la información de todo lo que vemos.
El cristalino se encuentra detrás de la pupila y ayuda a enfocar los objetos. Con el paso del tiempo puede volverse opaco. Las cataratas pueden aparecer a cualquier edad y relacionarse con diabetes, artritis, lupus, asma, traumatismos o ciertos medicamentos. Puede curarse con cirugía y, si no existen otros problemas oculares, la visión suele recuperarse satisfactoriamente.
El glaucoma puede ser hereditario y constituye una de las principales causas de ceguera. Se le conoce como el ladrón silencioso de la vista porque muchas personas no sienten molestias hasta que el daño es importante. Es más frecuente después de los 50 años, pero puede aparecer a cualquier edad.
El humor vítreo es una sustancia gelatinosa que ocupa gran parte del interior del ojo y ayuda a mantener una superficie retiniana uniforme. La retina es el tejido sensible a la luz ubicado en la parte posterior del globo ocular. Convierte las imágenes en señales eléctricas que viajan al cerebro por el nervio óptico.
La córnea aporta gran parte de la capacidad del ojo para enfocar con claridad. Puede verse afectada por diversas enfermedades; entre las más frecuentes se encuentran el ojo seco y los pterigiones, conocidos popularmente como uñas.
Esta rama evalúa cómo se transmite la información visual desde los ojos hasta el cerebro. Es especialmente importante cuando existen alteraciones del nervio óptico o síntomas visuales relacionados con el sistema nervioso.
Se enfoca en pacientes con enfermedades oculares crónicas que han dejado una capacidad visual reducida, incluso después de recibir tratamientos médicos o quirúrgicos. Mediante ayudas ópticas y entrenamiento especializado, pueden desenvolverse mejor en su vida cotidiana.
La oculoplastia o plástica ocular trata enfermedades que afectan el área palpebral y el sistema lagrimal. También incluye procedimientos reconstructivos, funcionales y cosméticos destinados a mejorar la salud y apariencia de esta zona.
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